jueves, 23 de mayo de 2013

Concepto Moderno De Trabajo






Concepto Moderno De Trabajo.



La noción moderna del concepto de trabajo, tal  como ha sido formalizado por la economía política clásica, remite a una doble definición la primera se presenta como antropológica,  como constituyendo una característica general  y genérica de la acción humana. 

Para Marx  (1867-1965), el trabajo es en principio un acto  que sucede entre el hombre y la naturaleza. El  hombre desempeña frente a la naturaleza el  papel de una potencia natural específica. Pone  en movimiento su inteligencia y sus fuerzas  con el fin de asimilar materias para darles una  forma útil para su vida. Al mismo tiempo que  actúa por este movimiento sobre la naturaleza  exterior y la modifica, él modifica su propia naturaleza y desarrolla las facultades que se encuentran latentes.

El  hombre desempeña frente a la naturaleza el  papel de una potencia natural específica. Pone 
en movimiento su inteligencia y sus fuerzas  con el fin de asimilar materias para darles una  forma útil para su vida. Al mismo tiempo que  actúa por este movimiento sobre la naturaleza  exterior y la modifica, él modifica su propia naturaleza y desarrolla las facultades que se encuentran latentes.








La segunda definición reinterpreta la primera indicando que los intercambios entre el hombre y la naturaleza se producen todos los días  dentro de condiciones sociales determinadas: 
¿nos encontramos en las condiciones del artesano, del esclavo, del asalariado? ¿El trabajo útil 
se ejecuta bajo el látigo del capataz de esclavos o bajo el ojo interesado del capitalista? Es 
a partir de esta segunda reinterpretación que  el concepto de trabajo asalariado queda analizado: el asalariado trabaja bajo el control del  capitalista, al cual le pertenece el producto de  su trabajo.


Esta doble definición tiene el mérito de ubicar a la actividad del trabajo en el lugar preciso  de una superposición de dos tipos de relaciones  (hombre/naturaleza y hombre/hombre), aunque sigue siendo enormemente insuficiente.  Primeramente, porque ella parte de un modelo asexuado del trabajo. El sujeto del trabajo  –el hombre– es presentado, en esta definición, como universal: de hecho es el masculino el que  es erigido como universal. En segundo lugar,  permanece también, en otro registro, problemático en la medida en que las relaciones suscitadas no se comprenden de manera idéntica.


Las relaciones hombre/naturaleza corren el  riesgo de ser naturalizadas y estancarse como  un zócalo inmutable de la producción de la vida  humana, mientras que las relaciones –las condiciones sociales del trabajo– son historizadas. 
Esta doble definición no puede por lo tanto seguir siendo pertinente a menos que se traten  a las relaciones de una manera historizada,  haciendo posible que la sexuación se tenga en  cuenta. Si se sacan todas las consecuencias de  la tesis del ser social del “hombre”, no existen  intercambios generados entre el hombre y la  naturaleza, sino intercambios siempre especificados entre los hombres y la naturaleza.  Y estos hombres son en sí mismos hombres y  mujeres: de este modo, se hace posible hablar  del sexo del trabajo.